domingo, 22 de febrero de 2009

Capítulo N° 2

Me quedé sentada en la cama, vi la hora y todavía no había amanecido del todo.
Al tener tiempo de sobra decidí quedarme en la cama pensativa, ¿Por qué tenía ese sueño tan frecuentemente?, ¿Podría ser que este sueño afecte en mi vida real al igual en el que me afectaba lo que había hecho mi padre? No entendía del todo el porqué de este, ni el porqué de su regularidad en mi mente, bah no entendía en absoluto nada acerca del sueño.
Cuando volví a mirar la hora ya eran las siete y tenía que ir al Instituto en una hora así que me levanté, me cambié y bajé a la cocina donde me esperaba Charlie con el desayuno. No era habitual que mi padre me hiciera el desayuno por lo que presentí que algo se traía entre manos.
- Buenos días, Bella – musitó Charlie con mucha calma anticipándose como de costumbre.
- Hola, papá – respondí un tanto pagada de mi misma al ver la alegría en su cara después de todo.
- ¿Qué tal tú día ayer? – Sabía a dónde quería llegar así que no se la iba a complicar mucho ya que no me gustaba hablar del tema.
- Bien, fue uno de los mejores se podría decir – respondí de forma desinteresada. Aunque no se me daba tan bien mentir y mucho menos hacerme la desinteresada – Mira papá, no lo he visto a Edward en ningún momento – Charlie no se esperaba para nada mi reacción, mientras yo no dejaba meterle bocado a mi explicación tan dolorosa para ambos, mientras tanto sólo se limitaba a escucharme y mirar la mesa con culpa - yo sé que quieres saber y me preguntas en forma total y completamente delicada para no lastimarme más de lo que ya estoy, de hecho no se te da muy bien, simplemente debes saber que para tu felicidad y para mi desgracia, que Edward al ser mi medio hermano se debe el respeto y el lugar que nunca tuviste el coraje de darle o de por lo menos contarle sobre mí.
>Siempre supiste que quería tener un hermano y me obligaste a desistir de esa idea al morir mamá y ahora me encuentro con que tienes un hijo de mi misma edad, o sea, extramatrimonial. Eso nunca te lo perdonaré, ¿Cómo tuviste las agallas de haberle sido infiel a mamá sabiendo que estaba muriendo?, ¿Cómo pudiste sabiendo que si se salvaba se enteraría y sería peor la cura que la mismísima enfermedad?, ¿Cómo pudiste? – rompí a llorar de una forma que parecía que no cesaría jamás, encerrándome la cara con mis manos.
- ¡Oh, Bella! No sabes cuánto lamento haberte hecho tanto daño a ti y, si todavía viviera, a tu madre también. Sé que me merezco tu odio pero por favor no me lo hagas más difícil de lo que ya lo es, te lo ruego – arrugué la frente y fruncí el ceño al ver el descaro de mi padre.
¿Qué creía él que yo sentía con todo esto? ¿Alegría, acaso?
No. Y se equivoca en más de un sentido, yo, en realidad, jamás odié, odio ni odiaré a Edward, a pesar de todo el es mi hermano, ya sea medio o del todo, lo sería por el resto de mi vida, bah, en realidad, lo es desde que nací.
- ¿Cómo puedes decirme que no te lo haga más difícil si tú fuiste el que hizo las cosas mal y las puso difícil? Yo… no sé… cómo pudiste hacernos esto… – mi voz comenzaba a convertirse en un susurro que se iba apagando de manera fría y seca ante ésta situación tan desagradable, tanto para él como para mí, aunque ya no distinguía a quién le disgustara más. - ¿Porqué no tuviste la suficiente valentía para separarte de mamá a tiempo así como la tuviste para serle infiel?
Estaba en verdad fuera de mis casillas. No entendía razón alguna. Esta situación me desbordaba, era avasallante.
Jamás creí que tendría semejante enfrentamiento con Charlie y menos de este tipo. Siempre creí que estas cosas pasaban sólo en las películas hasta que un día se pinchó la burbuja y caí muy fuerte a la realidad de una vez por todas.No me disgustaba el hecho de que Edward sea mi hermano, si no, lo que hizo mi padre fue mucho peor que veinte hermanos extramatrimoniales.
Sin dejar que mi padre pudiera emitir palabra alguna, tomé la mochila y salí como quién sale del loquero en plena recuperación, totalmente desquiciada.Subí al monovolumen, que me había hecho mi amigo Jacob en forma de regalo para mi cumpleaños número diecisiete, dándole un portazo como quién quiere dejar una puerta giratoria.
Cuando llegué al Instituto no estaba de ánimo para hablar con nadie excepto una persona, con Edward. Él podría aclararme todas las dudas que tuviera acerca de “su familia”, debido a que él tampoco sabía nada de mi existencia y tampoco sobre la doble vida que llevaba.. [i]nuestro[/i] padre. Todavía me costaba decirlo en plural ya que jamás tuve un hermano y de repente, de un día para el otro, me encuentro con uno, uno de verdad, no creado por mi imaginación.
, esa frase retumbaba en mi mente una y otra vez, supongo que para que lo asimilase.
Estaba tan feliz de tener un hermano que no podía pensar en nada, ni siquiera en ese sueño que tanto me consternaba.
Entrando al Instituto iba sumida en la conversación tan dolorosa e incómoda que había tenido con Charlie cuando, sin querer, tropecé con un chico. No pude verle el rostro enseguida, mientras me levantaba y el muchacho me ayudaba a recoger las cosas que habían quedado desparramadas de adentro de la mochila, nos topamos en el intento de levantar el mismo libro y nos sonreímos, cuando vi que era él…

sábado, 21 de febrero de 2009

Lo único que se oía de aquel nublado y húmedo día era el sonido que producía el viento al rozar con las hojas de los árboles otoñales.
Traté de ocupar mi mente, pero en lo único que podía pensar era en que estaba por cumplir los dieciocho y tendría que ir a la universidad.
Pasar de la secundaria a la universidad no era nada fácil. Además del dinero estaban mis amigos que, por suerte, Jacob seguiría lo mismo que yo, Fotografía, y no estaría tan sola ni me sentiría demasiado desorbitada, tendría a alguien que sea mi cómplice en cuanto a mi desconocimiento debido a ser primerizos en esto.
Al volver a la realidad recordé que no faltaba mucho más para que Charlie me llame para cenar, por lo tanto, traté de bañarme lo más rápido posible.
- ¡Bella¡ ya está la lista la cena – gritó mi padre ya por segunda vez al ver que no bajaba.
- Ya voy –le respondí mientras iba escaleras abajo para no impacientar más a Charlie cuando recordé que había olvidado cerrar la ventana de mi cuarto, por lo que no me preocupé mucho, ya que, seguramente, llovería al terminar de cenar. Por lo pronto, sólo me limité a comer silenciosamente con Charlie.
Al despertarme, vi la hora, ya era tarde, por lo que me apresuré para cambiarme y desayunar. Charlie ya se había ido a la estación de policía a trabajar como de costumbre.
Agarré la cámara fotográfica y salí de casa con prisa. Subí al monovolumen y en menos de veinte minutos ya estaba en el bosque, hacía un día hermoso, el sol resplandecía entre las nubes blancas. Estaba asombrada ya que no venía muy malo el tiempo. Me senté sobre el tronco de un árbol caído para fotografiar el sol queriéndose colar por entre los árboles, era algo que me emocionaba, el poder plasmar algo tan bello en una simple hoja de papel, era apasionante y ya se había convertido en un vicio para mí.
Después de un largo tiempo ya no tenía noción de la hora, sólo sabía que había oscurecido lo bastante como para que Charlie se preocupara porque todavía no había vuelto a casa.
Cuando llegué a casa vi que el auto patrulla no se encontraba entonces decidí entrar, preparar la cena y darme una ducha.Ya eran las ocho y Charlie aún no había vuelto por lo que le dejé una nota en la mesa de la cocina:

Papá:
Lamento no poder cenar contigo porqueestoy demasiado exhausta…
Te dejé la cena en el microondas…
Te veré mañana.
Te quiero, Bella

Ya que no podía mantener por mucho más tiempo los ojos abiertos y Charlie tendría que cargarme hasta mi cuarto al verme dormida en el sofá.Al dejar la nota subí las escaleras hasta mi cuarto, caí rendida en la cama soltando un largo suspiro.

-¡Bella! ¡Bella! – giré el rostro al escuchar mi nombre que provenía de muy adentro del bosque. Una voz angustiada, lastimada y envuelta por una ráfaga de dolor que me producía un fuerte impulso de protegerla, la misma me llamaba de una forma desesperada, que al mismo tiempo también era una voz suave, de terciopelo, realmente hermosa y única.Mientras que corría y corría , me adentraba cada vez más al corazón del bosque pero por más que buscara me resultaba en vano ya que no encontraba absolutamente nada ni nadie, pero esa voz torturada y al mismo tiempo preciosa seguía pronunciando mi nombre una y otra vez y por más que esforzara en encontrarme con ella, no lo conseguía .Cada vez corría más y más rápido debido a mi desesperación por querer consolar esa voz pero no servía de nada. Todo comenzó a girar alrededor mío hasta dejarme tumbada en el suelo.

- ¡BELLA! – la voz volvió a gritar mi nombre pero esta vez de una forma total y completamente desgarradora, como si fuese a romperse debido a su contrariedad al también ser frágil.Era como si quisiera llorar pero se le hacía imposible, por describirlo de alguna manera.

- ¡No! - grité exaltada.
Ya hacía varias semanas que soñaba con esa voz lastimada y, al mismo tiempo, hermosa.Ese sueño me perturbaba de un modo inexplicable, no entendía porque me sentía tan mal después de tenerlo.